CRÓNICAS DE PERÚ, PENDIENTES

El “Oreja” Silvera y “Chabe” su compañera

(Por Yalis Fontes)

El entrañable “Oreja” Silvera y su compañera, Isabel Benavides fueron mis anfitriones.

Conexiones con jugadores, uruguayos residentes de hace años en Lima, salidas,  lugares de interés…todo solucionado con ellos.

No me dejan solo.

Es grato encontrarme con ellos en esta ciudad, tan lejos de la Estiva.

Comprobé algo que intuía.

El “Oreja” es un verdadero referente de la comunidad de uruguayos en la capital incaica.

Conoce a todos y todos le conocen, y le respetan.

En estos días de tertulias, le conocí mejor.

Supe de su odio a la sal y a lo impuntual.

Su amor a Zitarrosa, a Sengo, a Cesar Calvo y Pellegrino.

Me entero que es peor asador que yo.

No tiene ni quiere facebook, porque le duelen las partidas lejanas de los amigos.

El sábado a la noche me llevaron a Barranco, imperdible lugar bohemio con un entorno único.

Ahí, el encanto hace hablar paredes con historia.

Ahí, Chabuca Granda , una celebridad que traspasó fronteras, hizo de Barranco su nido.

La creadora de “Fina estampa” y la “Flor de la canela”, gestó un nuevo sonido dentro de la música peruana, inigualable, para románticamente musicalizar versos puros e inmortales.

En Barranco cruzamos el Puente de los Suspiros.

Otra historia para más adelante.

Vuelvo al “Oreja” y a “Chabe”.

-“Ella estricta maestra ,yo su peor alumno”, me confiesa en su casa.

Otro país, otras costumbres, el mismo Angel.

Me estalló la carcajada por apellidos cambiados de su concuñado, Orlando Contreras, que de paso me enseño la exquisitez del chilcanito de pisco.

Otra noche me hace reír cuando me cuenta que tiene todo pensado y preparado para cuando tiemble la tierra.

“Sé por dónde salir de casa y de qué manera…”, me explica.

Me habla de una ventana y una cuerda, y que ya lo ha experimentado en simulacros de sismos.

-“Una noche salí en calzoncillos y me planté en medio de la calle…” , me cuenta, entre convencido y orgulloso.

-“Si”, le corrige tiernamente Isabel, “pero no debes salir tan atropellado, corriendo con esa locura, se debe hacer ordenadamente…”

El “Oreja” la mira y no dice nada.

Lejos de su tierra, Isabel, lo cuida.

Pero tengo el presentimiento de que en el próximo simulacro de terremoto, lo conveniente será no ponerse delante de su acelerado galope , por más consejos tiernos de Isabel.

Me dice que ahora enseña fútbol a niños en una Academia, (-“tengo carnet por un curso que debí hacer”, subraya).

Canta en eventos, guitarra en mano.

Del “Negro” Olivera dice, aprendió los primeros acordes.

La pasión le aflora en cada gesto.

-“Si el uruguayo es derecho y bueno, el peruano no lo deja a píe”, sentencia más rochense que nunca sobre su otra patria.

Sabedor de la despedida, me repite interminable :-“Mándale saludos a Claudio, a Germán…” y sigue nombrando a tantos que de tantos que son se me olvidan.

El los recuerda a todos.

Lleno de gratitud, desde las suaves teclas, acá, en la Plaza Lapeyre, yo los comprendo.

El destino siembra su trazo, la distancia agiganta el sentimiento, y cada uno que de acá se les aparece, les llena el alma.

Es que como todo a lo lejos ,tiene distinto gusto…sabe a tierra querida…

KON TIKI : MI REFUGIO EN LIMA

(Por Yalis Fontes)

Parece que fue ayer, pero fue en 2006, con el Rocha por la Copa.

Ahora vine atrás de otra celeste.

Desde que salí del Aeropuerto, Lima me abrazo con su caótico tránsito, y me atropellaron los recuerdos.

Volví al mismo Hotel : el Kon Tiki, en el corazón de Miraflores.

Y me reencontré con Augusto, su propietario, que al recibirme, me señala que me recuerda claramente.

Cuando me dice eso, yo le creo, no por lo que yo signifique, sino porque está en su esencia de vida, de así vivirla.

-“Estás más chico”, me aclara, y sonriendo se que tiene razón.

Una tarde de sol bajé a conversar con él, como antes, de acumulados años.

Me agradan esas charlas, Augusto es respetuoso y es sabio en cosas de la vida.

Me dice que sus hijas están ahora a cargo.

Pero noto que él, como guerrero, sigue igual al firme, actual, y me alegro.

Como designio que va hilando cosas, haberlo conocido aquella vez fue un bálsamo.

Ahora compartir otras charlas y escapadas con excusas de mandados, como si el tiempo no hubiera pasado, con la vigencia a cuestas, un guiño al alma.

Otra tarde salgo de su Hotel, sin rumbo, y camino por las calles de la ciudad sin sol.

En el caminar descubro que las memorias siguen vivas en mí.

Camino y pienso, seguro que ella, Lima,  la ciudad de la “eterna niebla” como la bautice aquella vez, hoy ni me recuerda.

Pero no me pongo alerta, ni me importa.

Entonces la última noche, envuelto en la niebla, me doy cuenta.

Vuelvo al Hotel, con algún Pisco encima y me recibe de nuevo Augusto.

Me saluda y me alcanza la llave del 204.

Agradezco y lo dejo atrás.

A paso firme me trepo la escalera, y luego de cerrar la puerta, me asomo a la ventana y al mirar por ella, me arropa un sentimiento que ya me imaginaba: su Hotel es mi guarida, en esta ciudad sin estrellas.

(A Isabel al “Oreja” y al señor Augusto: que perdonen mis fríos adioses: es que  no me gustan.Hace un tiempo ya, descubrí que soy  hombre de encuentros, no de despedidas).

Fuente : ENTRE LINEAS