Se realizó la visita guiada a los Cerritos de Indios

 


Como todos los años, el CURE celebró el mes del Patrimonio con una visita guiada a los Cerritos de Indios de la zona de Rincón de la Paja, Lascano. Más de cuarenta personas participaron de esta actividad a cargo de las investigadoras Laura del Puerto y Camila Gianotti, donde además estuvieron dos colonos de la zona. Una buena oportunidad para conocer de cerca la vida de los antiguos habitantes de este territorio.
La antrópologa y arqueóloga del Departamento de Sistemas Agrarios y Paisajes Culturales del CURE Laura del Puerto, dijo que en el padrón adquirido por el INC en 2015 se descubrieron cerritos de indios. “El INC mostró sensibilidad por la presencia de ese patrimonio en el predio, por lo que se pusieron en contacto con el CURE”, relató. Tras ir hasta el lugar, ella y su colega Camila Gianotti registraron 32 cerritos de indios en distintos estados de conservación. Tras esa constatación, y siempre gracias a la sensibilidad, responsabilidad –y habría que agregar, sensatez– de los implicados, todo derivó en la firma de un convenio entre el INC y el CURE y un comodato en el que los cerritos fueron cedidos a la Universidad para que esta se encargara de su investigación, conservación y monitoreo. “La idea es investigar los cerritos, experimentar con manejos productivos e identificar buenas prácticas productivas que sean compatibles con la conservación del patrimonio”, señaló.
Sobre la importancia de conservar este patrimonio, Del Puerto explicó que por un lado “los cerritos son interesantes desde el punto de vista cultural, porque son construcciones humanas que se remontan a miles de años, tienen un registro increíble de las formas de vida del pasado, y muestran a grupos que por más de 5.000 años convivieron con el ambiente”, en ocasiones incluso luego de la llegada de los europeos. Pero si esa razón cultural y científica no fuera suficiente, Del Puerto dijo que los cerritos de indios “son interesantes, además, desde el punto de vista biológico. Dada su gran fertilidad y elevación, sobre ellos se desarrollan bosques nativos con especies vegetales y animales que no estarían allí de no ser por los cerritos”.
Mientras tanto, la también antropóloga y arqueóloga Camila Gianoti, en el Departamento de Sistemas Agrarios y Paisajes Culturales, explicó que el programa de investigación, conservación y monitoreo consta de tres patas: “La parte de investigación comenzó con un proyecto que obtuvo un fondo María Viñas de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación”, que comenzó a ejecutarse el año pasado. Así que antes de que los colonos adjudicatarios del predio comenzaran a trabajar en él, Gianotti y los suyos comenzaron con las “etapas iniciales de diagnóstico de la naturaleza arqueológica del sitio”: concentrando el trabajo en tres grupos de cerritos (llamados La Tapera, Cerro de los Huesos y Los Talitas), hicieron planimetrías para analizar la distribución espacial, dataron algunos de los cerritos y recolectaron materiales que aparecen en su superficie “para tener un primer pantallazo de las actividades humanas que se desarrollaron en ellos”. Tras esta investigación inicial uno no puede más que celebrar la suerte que corrieron estas construcciones.
Estos cerritos de encuentran en la zona que se conoce como India Muerta. Gianotti explicó que “los cerritos de India Muerta están entre los cerritos más antiguos no sólo del Uruguay, sino de toda Sudamérica”. Al realizar las primeras cronologías para el conjunto de La Tapera, las arqueólogas determinaron que el cerro Q26, a una profundidad de 60 centímetros, presentó una antigüedad de 1.800 años, mientras que a unos tres metros registró una de 4.200 años. Estos miles de años de diferencia, según Gianotti, “permiten hablar de una tradición cultural, de permanencia en el tiempo, a pesar de que fueron habitados por grupos distintos”. Por lo tanto, los cerritos de indios protegidos por el convenio del CURE y el INC son de los más antiguos del continente. Pero hay más.
“Un 90% del patrimonio arqueológico de nuestro está en predios rurales”, dijo Gianotti mientras visitábamos los cerritos, y agregó que eso implica cambiar ciertos abordajes, tanto de los investigadores como de las autoridades, de forma de emprender las acciones necesarias para preservar este patrimonio. En la zona de India Muerta, donde se ubican los cerritos del predio del INC, está, como dice la antropóloga, “el epicentro del fenómeno de los cerritos de indios en Sudamérica”. Así que allí, o muy cerca del predio del Instituto de Colonización cedido en comodato al CURE, comenzaron los antiguos pobladores del continente, hace más de 4.000 años, a construir estos monumentales sitios elevados. La innovación fue tan exitosa que se propagó a otras zonas de Uruguay, Brasil y Argentina. Alegra saber que hay formas de intentar compatibilizar la producción con la preservación del patrimonio. Y alegra aún más saber que hay personas en lugares donde se toman decisiones que están dispuestas a trabajar, asesorar, mover el complejo aparato burocrático y estampar su firma para que eso suceda.